El día 19 de abril, monitoras y usuarios del Centro Aprosuba 5, nos visitaron y estuvieron explicándonos como era su vida en el centro y qué hacían en su vida diaria. Aprendimos muchas cosas de ellos, y admiramos la dignidad con la que estas personas se enfrentan a la vida con la ilusión de realizar trabajos y conseguir grandes metas. 

Actualmente la sociedad en la que vivimos, individualista, competitiva y a veces poco solidaria, consume las horas de su reloj intentando amoldar al resto. Queremos que los demás vistan como nosotros, piensen como nosotros y vivan como lo hacemos cada uno de nosotros. Hoy, con la visita de Inma, Eugenio y Fernando (y como no con la compañía de nuestro amigo Jesús), hemos aprendido que no debemos modelar a nadie, sino que debemos esforzarnos por conocer, respetar y acoger a todos los que no piensan como nosotros, ni viven como nosotros.

Además nos hemos dado cuenta de que todos tenemos discapacidades, desde el momento en que no estamos capacitados para realizar cualquier tarea, pero  como nos han demostrado nuestros amigos, aunque la vida nos ponga obstáculos los límites los ponemos nosotros. Al fin y al cabo todos somos iguales aunque todos tengamos distintas capacidades.