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Consejería de Educación. Junta de Extremadura

Bosques comestibles

En nuestro colegio seguimos apostando por proyectos que conectan el aprendizaje con la naturaleza. Este curso hemos comenzado una iniciativa muy especial: la creación de un bosque comestible vinculado a nuestro huerto escolar, un espacio vivo donde el alumnado puede aprender de forma práctica sobre sostenibilidad, biodiversidad y cuidado del medio ambiente.

Durante la jornada de hoy, hemos contado con la ayuda de personas expertas que nos han guiado en todo el proceso. Merecen una mención especial, José Antonio y Juan Carlos, miembro de la asociación de Ecologistas en Acción de Extremadura, quienes de forma altruista no solo nos han ayudado a plantar los árboles que formaban parte de la iniciativa sino que nos han echado una mano enorme para darle el último empujón que necesitaba nuestro huerto para empezar a funcionar.

Lo primero fue preparar el terreno, retirando piedras, aireando la tierra y dejándola lista para plantar. Después comenzamos a sembrar y plantar diferentes especies, combinando árboles con los arbustos y aromáticas que ya teníamos, los cuales formarán un pequeño ecosistema productivo. El concepto de bosque comestible se basa en imitar el funcionamiento de un bosque natural, pero con plantas que producen alimentos: frutas, hierbas aromáticas o pequeños frutos. De esta forma, no solo cultivamos alimentos, sino que también fomentamos un entorno equilibrado donde cada planta cumple una función dentro del sistema. Además de plantar, también aprendimos cómo favorecer la presencia de animales beneficiosos para el huerto. Uno de los elementos que más llamó la atención fue el hotel de insectos. Nos explicaron que estos pequeños refugios sirven para que insectos como abejas solitarias o mariquitas puedan vivir y reproducirse cerca del huerto. Estos insectos ayudan a polinizar las plantas y a controlar plagas, por lo que son grandes aliados para el crecimiento saludable del bosque comestible.

También conocimos la importancia de los pájaros en el equilibrio del ecosistema. Por eso vamos a colocar, en una futura visita, casitas para pájaros, que les ofrecen un lugar seguro donde refugiarse y anidar. Muchas aves se alimentan de insectos que pueden afectar a los cultivos, por lo que su presencia también contribuye al cuidado natural del huerto.

Este proyecto no solo transforma un espacio del colegio, sino que también nos enseña a observar la naturaleza, respetarla y trabajar en equipo. Con el paso del tiempo veremos cómo crecen las plantas, cómo llegan los insectos y las aves, y cómo nuestro pequeño bosque comestible se convierte en un lugar lleno de vida.

Seguiremos cuidándolo entre todos para que, poco a poco, nuestro colegio tenga un espacio verde del que aprender, disfrutar y, por supuesto, ¡del que también podremos saborear algunos frutos!